《日矅日式散步者》,黃亞歷那彷彿能觸碰到的詩意

馬德里影展完全有理由將這部絕對耀眼的作品,《日曜日式散步者》,做為揭開影展序幕的影片。這是由黃亞歷所執導的首部令人驚豔的作品。多虧了導演和編劇等人的徹底顛覆,結構嚴密且大膽冒險的賭注,才使得本片繼鹿特丹影展,布宜諾斯艾利斯國際獨立電影展(BAFICI),與哥本哈根國際紀錄片影展(CPH:DOX)之後,出現在馬德里。

在描述本片的簡介中,「實驗電影」的標籤,對於這部無法依照傳統常規的標準來分類的作品,在我看來其實並不合適。由於形式上的賭注,《日曜日式散步者》所呈現的是:結合了繪畫,攝影,詩詞,對話,地圖,重建,雕刻,建檔,歷史等諸多的要素的總合。而這套食譜,只適合那些最具勇氣嚐鮮的胃口,也特別推薦給20世紀給有盲目拜物習慣的前衛人士。我們可以說這是一部紀錄片。因為影片的題材,節錄了真實的事件,而導演對那些被重新論述的主題,也總能在自由的範圍中,闡述他對事件的觀點,進而表現出忠於事實的協定。

對導演來說,這毫無疑問是一項要求嚴格的議題。但倘若觀眾們能接受這長達一百六十分鐘的影片,便可從中獲得在電影院裡很少能體驗到的經歷作為交換。這位台灣導演在片中描述了三零年代,這一整個世代的台灣,以及詩人們受到了超現實主義極大的影響後,在整個文學運動中,與日本侵略者的文化優勢相抗衡的過程。無論是政治,藝術,還是語言,都環繞著這一群人在對話。他們承受了政權交替下嚴苛的結果,不僅是影片本身的情節相當複雜,它還穿越了數十年,經過不同的國家,以及經歷了各種入侵。我們的著重點則是在,影片形式與角度上的分析。

《日曜日式散步者》是一部能以觸覺感知的影片。(在這一點上,我們還有很多地方,可以探討和發展。)它以具體的方式,用兩種元素:木頭和紙張,來形成所謂的觸覺感知。導演不在片中的任何時刻,讓演員露臉的這個決定,是相當冒險大膽的。然而也因此將表演的媒介,轉移到手的詮釋上。藉由手的演譯方式:移動,空間調度,以及不停地搬運紙張與木頭,反而比有眾多的演員出現在片中,來得更加貼切。沒錯,即便是有很多人以為,在布烈松(Robert Bresson)之後,再也沒有人能像他一樣,可以將手的演譯,拍攝得如此絕妙完美,但是黃亞歷他做到了。

本片的戲劇框架是樸實的,但是導演非常仔細地掌控著演員的語氣聲調,燈光,與佈景。當詩文出現的時候,總是以類似副標題的形式,將整段文字呈現在螢幕上,從未用朗誦的方式出現,但也因而保存了詩的內在本質,同時詩也被嵌入新的媒介(電影)當中。這種徹底精準的演繹方法,是我們所欠缺的,也是其他的電影所不敢大膽嘗試的。然而《日曜日式散步者》卻在所有的面向中,卻都以這種方式都去實行。書本總是不斷地出現在每個畫面中,它們像是一扇扇向內心推開的窗戶。本片中沒有一個無所不知的敘述者的聲音,以人造的方式,來貫穿所有接踵而至的事件。(真有可能嗎?也許吧?)這部片子與我們在La 2電視台中所見到的那類紀錄片那樣完全不同。與其讓敘述者串場,它則是經由一段對話的重現,透過了作家之間的信件往來,或者是他們所發行的報刊(真實的亦或是想像的)做為電影情節發展的引子,好讓觀眾能明白作家們一貫的思維。導演同時也在影片中,大量鑲入超現實主義,立體派,與達達主義者的繪畫,來幫助觀眾了解,片中所參照的世界,以及那個詩人從中獲得靈感的拒絕現實主義的世界。此外,我們在螢幕上所見到的影片,其本身的敏感性也與上述諸學派相符。所有關於本片的拍攝手法和演出方式的決定與選擇,都使得這部片子自成一個系統。出人意料之外的是,這個系統居然成功地將一部電影,轉化成一個特別為詩詞所打造的完美且合宜的包裝。將一篇文字改編成電影,是個極度複雜的問題,而我們也不該為此去尋求解決之道。因為我們所做的,並非是去解決某個科學上的問題,而是在提出某些可能的建議。 某些電影的處理手法,則是隨著時間的消長,而變得制式標準化,以致於最後成為一些陳腔濫調。但是《日曜日式散步者》卻是另一種類型的電影,它嘗試著去呈現一些新的思維觀念,這是極為珍貴且必要的。

除了文章性與電影性之間的衝突之外,電影還涉及到另外一系列的特殊主題的對比探討:感官層面與精神層面,詩歌與敘事⋯若想要好好探究這些主題,得另外再寫一篇長篇大論才行。儘管如此,我們在這裡提到的這些對比,像是在複雜景況中的採樣品,但導演不但著手探究,與所有輿論推斷的結果相異的是,他竟成功地解決了這些對比的問題。正如同哈米耶,埃斯塔達(Jarvier H. Estrada)在放映會中指出,感覺上這是一部已臻成熟完美的作品,而非首次執導的影片。

這部電影的音效,是以一種細緻巧妙的方式來處理的,而音效本身幾乎就是另一件藝術作品。心的聯覺,在這部電影裡扮演著關鍵性的角色。控制心的聯覺需要某些技巧,然而這種技巧的掌控,不是以理論為基礎,而是屬於直覺和敏感的範疇:它們結合了聲音,概念與情緒。(而且都不是簡單且顯而易見的)《日曜日式散步者》並不僅僅是一部使用了引文和參考體的電影,在影片中有許多微妙的片刻。導演藉由不論是物品,還是所使用的燈光,亦或是之前所提過的物品在螢幕上的位移,都成功地完成了那些複雜的挑戰:從形象藝術趨近至抽象藝術;創造出一種無法解釋的狀態,像是有靈魂進駐其中,甚至賦予了片中物體生命一般。彷彿是一幅只維持了幾秒鐘晃動的瑪格麗特畫像,幾乎與Gif 小動畫雷同,宛若是將微量的超現實主義,注射到靜脈之中。

在從容泰然與時尚的日本文化中,影片情節的走向是來來去去或是迂迴悠轉的,但促使其前進的,則是藝術家本身的不安全,意外事故,甚至是尚 ·考克多(Jean Cocteau)與(5或是8個)主角們其中之一人,說了幾句法文。然而,主角卻從未明白那幾句話的意思,但他卻因此而對考克多更加崇敬與仰慕。也許看完本片的我,在劇終的時候,也有著相同的感受。我被這部影片的魅力所吸引,但它複雜的程度與高密度的詩意,值得我再次去欣賞。才華洋溢!叫人印象深刻的黃亞歷的首部作品!從現在起,我們應該緊跟隨他的腳步!

 

作者:基耶模 安切門迪 巴隆Guillermo Etchemendi Varón  
文章出處:迴響文化(Cultural Resuena ,08/06/2016)

http://www.culturalresuena.es/2016/06/le-moulin-la-poesia-tactil-huang-ya-li/

中譯:張懿德(Yi-der Baudrillart)、Hugues Baudrillart

 

 

por Guillermo Etchemendi Varón | Jun 8, 2016 | Cine, Críticas, Evento | 0 Comentarios


Filmadrid acierta de pleno inaugurando su sección vanguardias con una obra absolutamente deslumbrante y ambiciosa, Le Moulin, asombroso debut de Huang Ya-li que gracias a un a la apuesta radical, coherente y arriesgada de los programadores, aterriza en Madrid tras su paso por Rotterdam, Baffici o CPH:DOX.

La etiqueta de cine-ensayo que reza en su descripción me parece inadecuada para una obra inclasificable en los cajones tradicionales por su apuesta formal: Le Moulin conjuga pintura, fotografía, poemas, conversaciones, cartas, recreación, escultura, archivo, historia y tantos ingredientes que la receta es solo apta para estómagos osados, especialmente recomendada para aquellos fetichistas de las vanguardias del siglo XX. Podríamos decir que se trata de un documental en tanto que extrae su materia de trabajo de la realidad y formula un pacto de honestidad con los sujetos que retrata, siempre dentro de la libertad de su interpretación histórica.

Se trata sin duda de una propuesta exigente para el espectador, que si logra asumir sus 162 minutos obtendrá a cambio una experiencia muy pocas veces vivida en un cine. El director taiwanés retrata toda una generación y movimiento literario de poetas muy influidos por el surrealismo en Taiwan en los años 30, que protestaron contra la superioridad cultural del invasor japonés. Política, arte y lenguaje dialogan a lo largo de toda la historia del grupo, que sufrirá las graves consecuencias de los vaivenes del poder. Más que en su trama complejísima que atraviesa décadas, países e invasiones varias, incidiremos en este artículo en el análisis del aspecto formal de la película.

Le Moulin es un film extremadamente táctil (nos queda mucho por explorar en esto), concretamente dos elementos forman lo táctil: la madera y el papel. Una decisión de puesta en escena tan arriesgada como no mostrar el rostro de los actores en ningún momento hace que su canal de expresión se traslade a las manos, manos que interpretan mejor que muchos actores, se mueven, modulan el espacio y manipulan el papel y la madera sin cesar. Y sí, a pesar de lo que muchos creían, se pueden filmar manos de forma genial después de Bresson.

La ambientación es sobria pero cuidadísima en tonos, luces, materiales… Los poemas se nos muestran siempre en texto, como intertítulos, nunca recitados, manteniendo su naturaleza medial dentro de su nuevo soporte. Echamos de menos este rigor radical donde otras cintas no se atreven, Le Moulin lo hace en cada plano. Los libros aparecen todo el tiempo, sin cesar, son ventanas al interior. No hay una voz narrativa omnisciente que hile artificiosamente los hechos “tal cual” sucedieron (¿es posible acaso?), pues no es un documental de La 2. En vez de ello, vamos siendo guiados por un diálogo recreado a través de las cartas que los propios escritores se enviaban unos a otros, o sus diarios (reales o imaginados), manteniéndonos siempre en su punto de vista. Se intercalan además un volumen importante de pinturas surrealistas, cubistas, dadaístas, que ayudan a comprender el universo referencial y de rechazo realista donde se inspiran los poetas, siendo el propio film coherente en su propuesta con esta sensibilidad. Todas estas decisiones de puesta en escena configuran un sistema que sorprendentemente consigue hacer de una película la envoltura perfecta y adecuada que creíamos imposible para la poesía. La adaptación de textos al cine es una problemática muy compleja que no debería buscar resolución, pues no estamos haciendo ciencia, sino propuestas. Algunas se estandarizan con el tiempo, volviéndose clichés. Le Moulin es de otra clase, intenta algo nuevo, lo cual es tremendamente valioso y necesario.

Pero además del conflicto textual/fílmico la película aborda otra serie de oposiciones específicas del tema que trata: sensorial o intelectual, poesía o narración… cuestiones que requieren para explicarse bien de un artículo aparte, de mayor extensión. Sin embargo, quedan aquí trazadas como muestra de la compleja situación que aborda el cineasta, que contra todo pronóstico logra resolver. Como señalaba Javier H. Estrada en la proyección, da la sensación de estar ante una película fruto de una gran madurez, impropia de una ópera prima.

La banda de sonido está construida de forma exquisita, prácticamente como otra obra de arte en sí. La sinestesia es crucial en esta película y su control requiere unos dominios que lejos de la teoría, se mueven en el campo de la intuición y la sensibilidad: asociar sonidos a conceptos, a emociones, sin ser obvios. Pero Le Moulin no es solamente una película de citas y referencias. Hay momentos exquisitos donde el cineasta, bien por los objetos, bien por la iluminación que utiliza, o bien por el movimiento de dichos objetos en la pantalla, logra el complejo reto de acercarse a la abstracción desde la figuración, de crear una situación inexplicable donde los espíritus parecen habitar, incluso animar la materia, digna de un cuadro de Magritte en movimiento, de pocos segundos de duración, casi como un gif, una pequeña dosis de surrealismo en vena.

Dentro de la serenidad y los modos culturales japoneses, la trama da vueltas, desvíos, movida por las inseguridades de los propios artistas, contratiempos o incluso una visita imprevista de Jean Cocteau, que le dice a uno de los (¿cinco? ¿ocho?) protagonistas unas palabras en francés que él nunca comprendió, que solo incrementaron su admiración. Quizá eso me ocurre al terminar la película. Siento la fascinación, pero su complejidad y su densidad poética es tal que requiere de un segundo visionado. Desbordamiento. Impresionante ópera prima de Huang Ya-li, cuyos pasos habrá que seguir de cerca a partir de ahora.